Más allá del lenguaje, más allá del fin de la historia: Los poetas neoliberales como artistas contemporáneos

Todos los originales serán destruidos y el papel poesía

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Resultados posibles: “nada o casi un arte”.
Que los militantes más ortodoxos de cada economía,
cada mundo, se indignen, se rasguen las vestiduras
 (“Porque la poesía que no vende porque no se vende, ¡se está vendiendo!”).
A los participantes poco nos importan el 
o los resultados más allá del ejercicio en sí
 (burocracia positiva: trámites –tránsitos– felices).
-Luis Felipe Fabre

La poesía está en todas partes…
pero no se parece mucho a la poesía que está en los libros
por eso pensamos que se trata de cosa distinta…
-Alejando Higashi

Yo no creo que haya una diferencia entre el arte y la poesía.
Esa separación no opera ya.
 Sí, claro unos escriben, otros pintan,
otros bailan, otros graban, otros vomitan,  
otros abren o cierran pero en el fondo
 hacemos lo mismo: contra-sentidos.
-Daniel Aguilar Ruvalcaba

Es común del arte contemporáneo tensar los presupuestos y esquemas de lo real, preguntarse por los límites de las cosas y sus narraciones. Lo que incentiva este texto es la aparente abertura de dos marcos y su encuentro. Parece que las denominaciones de poesía y arte se vuelven ambiguas e interactúan. Habrá muchas maneras en que lo haga, pero lo que ahora interesa de esta relación es que se forja dentro del capital en tanto sistema de relaciones: No el discurso, no el lenguaje, no una preocupación formal, no la historia del arte totalizante, ni siquiera la sociedad sino el dinero. El poema sale del poemario buscando presupuesto y el arte va el poema que está en el dinero. Lo que sigue es el estudio crítico de dos casos que muestran los anteriores escenarios: Todos los originales serán destruidos (2014) iniciativa del poeta Luis Felipe Fabre y El papel-poesía(2016), pieza de Daniel Aguilar Ruvalcaba quienes comparten una preocupación dentro de la literatura clásica en general y Sor Juana en particular

Hubo un momento dentro de las narraciones tradicionales de la historia del arte donde se hizo una escisión entre las bellas artes –provenientes de las artes liberales– y la literatura.  Esta última parece haber quedado aparte; nutriéndose, recibiendo pero sin duda al margen de los discursos del arte. Se habla de pintura y escultura, cine y arquitectura pero rara vez de poesía e instalación o cuento y escultura, por ejemplo.

La escisión de la que hablo parece ser marcada por algo que va a más allá de los territorios del arte o el lenguaje; esto es la espiritualidad y el sistema económico. Pues la condición que distingue al arte[1] de las demás tareas mecánicas es que es propia de “hombres libres, hombres de ocio a quienes su calidad misma debía apartar de la búsqueda de una perfección excesiva en realizaciones materiales de las que podían encargarse un artesano o un esclavo” (Ranciere). Es importante tener esto en cuenta en lo sucesivo de este ensayo. El modo de supervivencia de poetas y artistas es, de algún modo, lo que hace la separación social y discursiva que además incita a buscar nuevas rutas y modos de producir. Búsqueda que hace que obra de arte y poema como signo puedan coexistir.

Por un lado la literatura, y adjunto a la poesía, desde el romanticismo y especialmente con Holderlin[2] popularmente  se ha jactado de ser un lugar privilegiado de la espiritualidad, del hombre y del mundo; Poéticamente el hombre habita la tierra (Heidegger, 1998: 200).  Pero al ser el poema lugar donde el ser se mueve, se relega a sí misma del mundo terreno y con esto de la materialidad y el comercio. Mientras que el artista ha sido un vendido desde que el hombre es hombre.

Los poemas, de los que hablaré aquí,  como cualquier cosa en este mundo, es afectado y condicionados por lo externo reflejado en las formas de lo propio. La materia, los espacios, la producción de valor, el dinero, el lenguaje, la acumulación, el olvido, los lectores, y el arte interactúan directamente con la noción de poema aquí tratada. De ahí que se pueda pensar en las posibilidades de la poesía en su cosidad  y no tanto en una esencia originaria. Cosa que en arte se da por supuesta. El arte hace mucho dejó de buscar esencias y se tornó un trabajo formal-conceptual con las cosas del mundo, lo sociedad y el arte mismo.

En estas exhibiciones se piensa más allá de la especificidad de soportes que marca la diferencia lenguaje-visualidad y se retoma lo que los une intrínsecamente, esto es el régimen estético donde estos se inscriben; “es decir el tejido de experiencia sensible dentro del cual ellas se producen. Nos referimos a condiciones completamente materiales –lugares de representación y exposición, formas de circulación y reproducción” (Ranciere, 2013: 10). Condiciones por las cuales ciertos movimientos, gestos, materiales, formas y espacios son llamados arte o poema.

Regreso a los sujetos.

Puede ser que el modo de supervivencia de poetas y artistas fue lo que hizo la separación. A pesar de la pronunciada precariedad del arte, la poesía mueve infinitamente menos dinero en el mundo. Es un quehacer que se ve menos en lo social y no se necesita mucho para producirse. Los financiamientos del arte y la poesía separaron a poetas y artistas. Pero con el neoliberalismo y el financiamiento actual del arte en México (FONCA) se crearon condiciones por las cueles han convivido y hecho preguntas comunes en sus condiciones de aparición.

Este estudio trata entonces del gesto de ciertos poetas que por un momento se deslindan del lenguaje como sistema de símbolos y pasan a trabajar con la materia y su exhibición, mientras que un artista ve la posibilidad de quebrar las formas en que aparece el lenguaje en el quehacer cotidiano. Ambos comercian simbólicamente los medios. “Desde la perspectiva de Duchamp, las obras eran valores de cambio imaginarios que se relacionan con el arte como idea, de manera similar a los billetes con respecto a la moneda, y representan, de igual forma, una ficción pactada”(Belting, 2011 :69). El intercambio y pacto que se menciona puede llevar el nombre de mercado del arte, institución, galería, museo, editorial de prestigio, dinero o afecto.  Cuya existencia en tanto valor de cambio posibilita que el arte y la poesía puedan suceder como huella, objeto, signo y sistema en el mundo contemporáneo más allá de la creencia romántica en una voluntad espiritual de los pueblos a expresarse.

Un ejemplo antes de iniciar el asunto y para ilustrar la relación palabra-arte más allá de la semiología es la piezas de Joseph Kosuth(1945) “Five words in blue neon”. En esta se activan una serie de dispositivos que hacen de esta una pieza cuasi excepcional a nivel retórico como a nivel mercantil: Kosuth convierte los signos del habla en materia que brilla.

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Lo que es el caso. La materia brillante es lenguaje autorreferencial que dialoga consigo misma yendo y viniendo del significado al significante. Es en sí mima la referencia de lo que la palabra significa. Obra hermética que se dota de significado al ser vista, leída y expuesta. El carácter críptico de la pieza no se agota en su nivel retórico; además hay que señalar que la pieza es evidentemente lenguaje: palabras como forma. Y al final esto es lo que se hace mercancía.

En 2014 se exhibió Todos los originales serán destruidos en la galería House of Gaga. Aquí más que mostrarse obras se mostró una preocupación, un ejercicio y una necesidad de tantear terrenos. En el primer caso los poetas fueron convocados para hacer arte desde la diferencia de mercados. Del arte y  la poesía del que ya di cuenta líneas atrás. La exposición es una provocación: “Todos los originales serán destruidos surge a partir de una serie de discusiones sobre sistemas y economías. La soledad y las crisis del mundo del arte y de la poesía, la distancia que las separa y lo mucho que, pese a las apariencias, se necesitan cada vez más la una a la otra.”(Fabre)

POETAS-1

La pregunta que se abre aquí es por la dimensión y trasposición de medios en tanto poesía y materia. ¿Cómo el gesto poético puede encarar la materia?, ¿Cómo dar cuenta de nuevas relaciones y la explotación del cuerpo bajo una economía neoliberal? A esto contesta la hoja de sala de la exhibición.

¿Hasta qué grado de densidad matérica un poema puede seguir siendo un poema? Poesía y dinero: Sor Juana en el billete de doscientos pesos, Nezahualcóyotl en el de 100, Octavio Paz en las monedas 20: no es una mala valoración si uno la piensa bien. Si es verdad que el tiempo es oro es porque con dinero uno puede comprar tiempo. Tiempo para escribir, para hacer aquello que no te pagan por hacer, tiempo para derrochar tiempo, es decir, gozar. Aquella bohemia pobre resulta cada vez más imposible: el de la tiendita ya no fía. Ya no hay tiendita. Hay Oxxo. Y también hay galería: una tiendita donde tampoco se fía: susceptible, según la nueva reforma hacendaria, al lavado de dinero. (…) Se trata, en suma, de comercio. Comercio entendido como intercambio de capitales distintos: ni asistencialismo ni heroísmo, más bien una transacción: “el oro de tu lengua por el oro de la mía”, como dijera Arreola sobre la traducción. Un mercado, es decir, un lugar de encuentro, un estira y afloja, un regateo, un diálogo. Porque nada ni nadie se basta a sí mismo. Poesía y arte, arte y poesía. Decía Rulfo: “O nos salvamos juntos o nos hundimos separados”. El enemigo está en otra parte.”(Fabre)

      En la exhibición cada una de las doce piezas se vuelve singular en el sentido de que el artista juega y dialoga con distintos discursos y tradiciones. Juegan desde la poética propia, algún cliché, temas locales o la propia exposición. Daniel Saldaña Paris recurrió a esta poética tan usada recientemente: la tachadura del lenguaje como nueva fundamentación de la expresión poética en su pieza “No quiero saber nada de mí mismo” donde borró con corrector los cuadernos donde concibió sus primeros libros. Más obvio en la intención de trasponer los mercados, Xitlalitl Rodríguez Mendoza, al no contar con el presupuesto de un artista pero si con el de un poeta, encerró a un pequeño pez en una pecera que recuerda a la de uso Damien Hirst con su tibirón disecado “La posibilidad física de la muerte en el cuerpo de alguien vivo (Choche y Damien Hirst, los tiburones bala)”.

Pero la que me parece más relevante es la de Fabre, quien en sus poemas cambia y combina géneros y temas; como hacer coplas como anuncios de películas Zombis o teatro conceptual sodomita desde una estética clásica. Lo que sorprende es que desde su vasto conocimiento en literatura española clásica se aterriza a problemas locales y satirizar.

La pieza de la exhibición parte de su último libro Poemas de terror y misterio (2013). Exclusivamente del poema “Sor Juana y otros monstruos (una ponencia en verso)”  donde indaga sobre el lenguaje académico y crítico. Su poema imagina que en vez de usar figuras retóricas y palabras de otros ámbitos como la mecánica o la antropología como lo hace la escritura crítica, estos dijeran verdades. Verdades literales sin encubrimientos: por ejemplo que Sor Juana es un Monstruo.

A la hora de hacer del poema de Sor Juana como monstruo una obra que dialogue con la economía se basa en dos datos que no son menores: Primero que Sor Juana llegó a ser una de las mujeres más ricas de la nueva España, razón de que supo invertir bien los pagos que tenía de sus poesías, ¿Poesías bien pagadas?. Segundo que hoy en día la figura de Sor Juana es de las poetas que hace circular más cantidad de dinero en las academias de la lengua gracia de su estudio. Al der el poema del que crea la pieza de la que hablaré después, cito en extenso:

Todos los sorjuanistas discrepan en algo. Discrepan
entre ellos. Discrepan
en algo que suele ser casi todo. Por ejemplo:

Las razones de Sor Juana para tomar los hábitos.

El verdadero apellido de Sor Juana.
El verdadero significado del “Primero sueño”.

(…)Y también en casi todo lo demás,

(…)Los sorjuanistas organizan congresos.
Los sorjuanistas escriben libros.
Los sorjuanistas preparan ediciones anotadas.
Los sorjuanistas publican artículos, ensayos,
ponencias, cartas de refutación
en revistas especializadas, en blogs personales, en
memorias de congresos que ellos mismos organizan para
discrepar de lo que dicen otros sorjuanistas.

Los sorjuanistas son gente muy ocupada.
Los sorjuanistas son gente muy rara.
Los sorjuanistas suelen tener un cubículo aparte.

(…)Pero incluso entre los sorjuanistas,
cuya tarea primordial es la de discrepar de otros
sorjuanistas,
hay algunas coincidencias:
casi ninguna:
una:
todos los sorjuanistas coinciden en que Sor Juana era un monstruo.

(…)Por ejemplo, Margo Glantz:

“La fama crece, empieza tímidamente
a otorgarle la categoría de musa, más tarde
se le llamará Fénix, y ella misma advertirá
que todos esos epítetos la convierten
en un monstruo…”(Fabre, 2013: 77)

FABRE

Lo que presenta en la exhibición es el monumento de Sor Juana vuelta esfinge. Se muestra la figura monumental que ocupa Sor juana en la tradición poética por un lado y por otro la eficacia del arte como mercancía. “La estética de la pieza es la de una atracción barata de feria, aprovechando unos versos que Sor Juana escribió propósito de la “monstruosidad” que le achacan.”(Ibid) Este monumento a la poesía y al arte se torna satírico al ser, además, una máquina de dulces. Así se devela el doble juego que opera en esta obra: la sátira poética y el cinismo mercantil del arte. Se hace evidente la relación que convoca la exhibición; esto es la retórica que une la poesía, el arte y el mercado. Sor Juana se torna un objeto mediador del intercambio. Como máquina expendedora en vez de dulces lo que se cambia es una moneda por un poema; enigmas.

Este gesto, que al final es un juego, evidencia la suposición de que arte y poesía cohabitan en las instituciones que las resguardan. La obra descontextualizada es, en efecto, una maquina barata de feria con un dejo Kitsch al representar a Sor Juana. Las palabras y la obra de Luis Felipe Fabre en su momento causó incomodidad, a los poetas le parece poco poética su poesía y a los artistas demasiado simple y simpático su arte. Lejos de intentar cambiar el rumbo del arte o de proponer una novedad el experimento funcionó. Las piezas se cuestionaron en su ser piezas, los poetas expandieron sus soportes y buscaron formas de hacer visible la poesía. No sé si esta exhibición abrió algo o si sólo lo empecé a ver, pero desde 2014 ha habido más diálogo entre poetas y artistas, justamente. El campo está abierto y ni unos ni otros pueden seguir indiferentes. Incluso Gabriel Orozco presenta poesía mexicana en Nueva York, yo imagino que por inercia de las economías.

El segundo caso que quiero tratar tiene un camino inverso: parte de la abundancia y se vuelve poesía sutil. Un artista que desde las transacciones económicas, las lógicas neoliberales y el valor de la poesía y el arte desarrolla una retórica de la materia y la especulación..

En 2015 le dan la beca BVA-Bancomer/MACG a Daniel Aguilar Ruvalcaba. Debe, por un lado gastar 120 mil pesos y por otro entregar algo como pieza de arte, resultado de la inversión. Daniel recuerda que su padre perdió su casa cuando era chico a causa de malas inversiones, entonces se propone redimir el evento simbólicamente. Para ello necesita encontrar a un hombre que se llame como su padre y que le deba dinero a Bancomer para pagársela.

Después de mucho buscar dio con uno endeudado con 120 mil pesos de un coche. Para dar cuenta del proceso de las transacciones económicas tenía que hacer estas visibles, no podía pagarle la deuda al señor y finalizar sus compromisos artísticos con Bancomer. Debía hacer obra para tener 120 mil pesos libres. Es aquí que inicia el proyecto del papel-poesía bajo la idea de Cristina Rivera Garza con quien había mantenido conversaciones en un taller que la beca le incluía: “De las lecturas y discusiones (Del taller con Cristina Rivera Garza) identifico dos reflexiones que contribuyeron a mi investigación artística, primero la práctica de escribir sin escribir, y segundo la redistribución de los textos acumulados.”(Daniel)

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Si algo se hace con la poesía es imprimirla. Se imprime mucha, demasiada y al final queda en bodegas a falta de lectores, pasa un tiempo y se destruyen los libros para reciclar el papel. Los poemarios que más circulan son dos: billetes de cien y doscientos. Aunque rara vez se les toma como poemarios o poesía.

Lo que hizo Daniel para pagar, hacer circular poesía, publicar su primer libro y transferir valor, fue sacar el monto máximo por día que le era permitido de la beca: 6 mil pesos. Sacó de 6 en 6 mil pesos en $3 mil de billetes de 200 y $3 mil de 100. Los fotografiaba, los regresaba y los volvía a sacar. Así 20 veces hasta tener 120 mil pesos fotografiados.

“¿Qué es lo que hace a un billete un billete? –El papel moneda ¿Qué es lo que hace a un poemario un poemario? –El papel poesía.”(Daniel) Bajo esta lógica hizo su obra papel poesía que consistió en reciclar 200 libros de Sor Juana y 100 de Nezahualcóyotl de la editorial Editores Mexicanos Unidos con los después imprimió el equivalente a 120 mil pesos en el valor simbólico de la economía nacional, mismos que ya tenía fotografiados.

Estos billetes al ser hechos con papel poesía se convirtieron en libros, en poemarios, para hacer visible materialmente su cualidad de libros al exhibirlos lo hizo doblados cual libro abierto. Los cuales fueron comprados como arte por uno de los herederos de Bancomer, Moisés. Se reunieron en la fundación Alumnos 47 para cerrar el asunto. El total de poemarios fue vendido por 120 mil pesos.  Se le pagó la deuda al hombre con el nombre de su padre sanando una huella de la infancia y completó su pieza que la beca Bancomer le financió hacer,  redistribuyó poesía guardada y dio cuenta de cierta poesía que al no ser de papel poesía no se le veía como tal. Después fue expuesto en la galería Kurimanzzutto.

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Como se vio en la narración todos los valores son movidos por recursos retóricos; de lenguaje. Poemas hechos con poemas: ¿meta poemas?, cambios de nominación por el aura de las instituciones y la plusvalía. Transvaloración de la materia hecha de símbolos y lenguaje. Incluso Saussure ya había dado cuenta que el valor siempre venía desde fuera del símbolo. En esta caso por las personas hacen ver el símbolo y el donde se ve éste.

 Lo que queda preguntarse es ¿Hasta qué punto la mercancía, los objetos, el poeta, las personas, el dinero, la galería y el arte alcanzan sus límites y se vuelve tautología? Acerca de este respecto y las capas de lectura de los signos la pieza de Luigi Amara es iluminadora: una caja de cristal, un espejo y un papel dentro con el siguiente escrito:

“Sobre un pedestal tan blanco como la galería, protegido por un acrílico oblongo como todo el conjunto, al interior de un estuche de caoba, espejo y vidrio hay un papelito que indica que sobre un pedestal tan blanco como la galería, protegido por un acrílico oblongo como todo el conjunto, al interior de un estuche de caoba, espejo y vidrio hay un papelito que indica que, etc…”

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Me parece que lo que hacen ambas obras es mostrar la capacidad crítica del arte y el poema en el mundo tangible, es decir que dan cuenta de que al ser el mundo y la sociedad acuerdos tácitos y simbólicos se pueden quebrar los signos y con ello las estructuras. Las piezas muestran lo endeble y arbitrario de la materia. Con ello que se pueden pensar otras formas de construir lo simbólico y las relaciones de los hombres con los objetos. Fabre y Daniel quiebran sentidos, intentan otros, ríen y nos recuerdan que el arte a pesar de todo su compromiso político, económico y social es también juego. Además estas formas de aparecer de la poesía y el arte abren el campo al que pertenecen, la historia del arte y la ciencia literaria, disciplinas hermanas del clasicismo lineal y cerrado por tanto.

 

 
Bibliografía

Aguilar Ruvalcaba, Daniel, “Invertir las inversiones”, “nueva poesía novohispana”, “nueva poesía precolombina”, en DISONARE. No. 5. CDMX. 2016.

Belting, Hans. “Sobre el concepto de obra de la modernidad artística” en La imagen y sus historias: ensayos. Trad. Gonzalo María Vélez Espinosa. Universidad Iberoamericana, CDMX, 2011. 65-76

Danto, Arthur C. Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia. Paidos. Buenos Aires. 2012.

Fabre, Luis Felipe. Poemas de terror y misterio. Almadía, Oaxaca, 2013.

 

 

[1] El concepto de arte (Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη téchnē.) designa un hacer y una técnica. Es decir que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano.

[2] Especialmente después del escrito de Heidegger sobre este poeta quien presupone que el poetizar de este alemán está más cerca de la esencia del ser que cualquier otra manifestación humana. Tema debatible del que se ha escrito mucho pero por ahora sirva como apunte.

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